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Martes, 10 Mayo 2016 20:39

La fuerza del carisma

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La Fuerza del Carisma

El pasado 25 de marzo el Instituto del Verbo Encarnado ha cumplido 25 años de vida. Son tiempos para agradecer. Sin duda. Pero también son tiempos para maravillarse por la obra de Dios.

Uno puede percibir la desproporción que hay entre los instrumentos humanos de la evangelización y la obra que se emprende.

Por nuestro Seminario de San Rafael pasan permanentemente misioneros, la mayoría de los cuales ha estudiado en esta casa. Dan sus testimonios, cuentan sus luchas, sus ilusiones misioneras. Edifican a todos. Y varias veces me venía este pensamiento:

 

¿Cómo es posible que un religioso se sienta en “casa” en un lugar de misión donde no maneja la lengua y donde ha cambiado sus ochenta compañeros por un religioso que apenas conoce?

¿Cómo puede estar “contento” cuando ni siquiera puede predicar porque está en un país donde está prohibido hacerlo o simplemente donde casi no hay católicos que lo escuchen?

¿Cómo se puede sentir “pleno” cuando como diácono realizaba veinte bautismos por fin de semana, como joven sacerdote pasó confesando largas horas en Semana Santa o en alguna misión popular y ahora no hace mucho más que bendecir la mesa en privado y celebrar solo la Santa Misa?

¿Cómo siente que está “evangelizando la cultura” si ha tenido que pasar de las clases de teología o de las conferencias en Jornadas Tomistas a intentar  dar catecismo, balbuceando un dialecto, a un par de niños analfabetos?

Y resulta que todo eso se da. Y se da por la gracia de Dios que inflama a cada uno. Pero también por otra gracia de lo alto: el carismaLa fuerza del carisma. Así lo expresan nuestras Constituciones: “Por el carisma propio del Instituto, todos sus miembros deben trabajar, en suma docilidad al Espíritu Santo y dentro de la impronta de María, a fin de enseñorear para Jesucristo todo lo auténticamente humano, aún en las situaciones más difíciles y en las condiciones más adversas.”[1]

Partimos de una idea: Dios nos ha llamado a esta Familia y a esta misión. No es cosa nuestra. Nos ha llamado a la vida sacerdotal y religiosa en el Instituto del Verbo Encarnado. No lo elegimos nosotros… No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca… (Jn 15,16).

El fruto dependerá simplemente de seguir esa llamada, día a día, tratar de actualizarla y hacerla florecer en la vida cotidiana, en cada gesto, en cada respiro… La promesa es maravillosa: para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca… Obviamente, los frutos que Dios quiere, no los que a nosotros nos gustaría percibir o saborear, sino los que Dios quiere sacar. Prefiero atenerme a su Divina Sabiduría, que intentar imponerle mis planes.

El que sigue la llamada y no se avergüenza de ella tendrá fruto. El que se mantiene fiel al carisma percibirá la “fuerza del carisma”. El Magisterio lo asegura: “Solo así podréis despertar de nuevo los corazones a la verdad y el amor divinos, según el carisma de vuestros Fundadores, suscitados por Dios en su Iglesia…”[2]. Y se producirá que: 

  • En todas partes se sentirá “en casa”, porque al Dueño lo encuentra en todos lados, porque donde quiera que vaya podrá tener un sagrario para hacer morada en él, así como Jesús quiso hacer morada en nosotros. Y se encontrará con que todos los hombres son su propiedad, mal que les pese, porque han sido adquiridos por Dios, no con oro o cosa mundana, sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, Cristo (1 Pe 1,19). Verá a todo hombre signado por la sangre del Cordero y dirá “es mi hermano”. 
  • Siempre estará “contento”, en el sentido de contenido. No hay escapes, no hay histerias, ni cosas desmedidas, ni dramatizaciones, ni sentimientos de víctimas, para el que solo busca hacer la Voluntad de Dios. Y ese religioso la está realizando, aunque no tenga un fiel católico en su misión… Ha aprendido que el Verbo Encarnado entró a este mundo diciendo: He aquí que vengo… a hacer, oh Dios, tu Voluntad (Heb 10,7)… Y no buscó otra cosa… 
  • Y aunque le impidan predicar, no le podrán impedir sentirse “pleno”, realizado. Porque a pesar de sus pecados, ha entendido que su vida tiene sentido. Le dieron el sentido, y no lo ha perdido. No fracasó en la vida, porque quiere seguir a Cristo que encontró la victoria, precisamente en el “fracaso” del Calvario… 
  • Se sentirá “evangelizando la cultura” porque ha entendido que la primer predicación que espera el mundo de él es el propio ejemplo. El mundo lo necesita “religioso”. Y esto lo está haciendo, está dando ejemplo, aunque más no sea al compañero que tiene al lado. Pero además porque aunque no pueda enseñar teología en este momento, está llevando el Verbo Encarnado a través de su catecismo balbuceado en una lengua desconocida o simplificado al extrema hablándole a un niño discapacitado, “a todo hombre, todo el hombre y a todas las manifestaciones del hombre”. 

Es la fuerza del carisma que llevó a Marcelo Javier Morsella, el primero de los nuestros que partió para el Cielo un 8 de febrero de 1986, a encarnar en sus jóvenes años y en el tiempo breve de seminario, todo un ideal de religioso y misionero. Vivió con esa fuerza, de ahí su alegría diáfana aun en medio de problemas y dolores del alma. Vivió con esa fuerza, otra no quiso. Así quedó testimoniado en su libretita personal: Señor, quiero ser una hostia Blanca, sin mancha, por tu gracia y para Ti. Frágil, sólo fuerte en Ti…

Padre Gabriel Zapata

San Rafael, 20 de abril de 2009

 

[1] Const. n. 30.

[2] Exhortación apostólica Evangelica testificatio n 11.

Visto 1037 veces Modificado por última vez en Miércoles, 11 Mayo 2016 15:08

2 comentarios

  • Enlace al Comentario Gabriela Llorente Jueves, 13 Julio 2017 23:09 publicado por Gabriela Llorente

    Humildemente,no tengo palabras para comentar estas sabias palabras del P.Gabriel.Solo puedo decir que como siempre,el Padre Zapata es capaz de convertir hasta las piedras. Recemos por el.

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  • Enlace al Comentario Mónica Mamani  Sammorano Jueves, 18 Mayo 2017 15:16 publicado por Mónica Mamani Sammorano

    Tan, tan actual ...Padre para uds ,las Servidoras y los laicos que abrazamos la orden y el llamado a evangelizar la cultura .. almas inquietas por Dios y hacia Dios acercandole nuestra propia alma y la de los que nos rodean . A nosotros muchas veces nos engaña esa idea de que como estamos en el mundo ,no hacemos nada y lo poco que hacemos es infructuoso .... Consuelan sus palabras paternales y animan ....a recordar que Dios hace nuevas todas las cosas ... .y me digo más Mónica ,más santos y altos ideales ....hacia Dios .....mi gratitud en Jesús María y José.....desde Yerba Buena , Tucumán , Argentina.

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